Las formas de protección de la propiedad intelectual II

Modelos de utilidad vs Patentes

Por Miguel García
Patente US20120283614 A1 de 2012 de la tirita con gel integrado

Las patentes son la forma más compleja de propiedad intelectual, y la más restrictiva, dado que la gran mayoría de invenciones son en realidad mejoras de productos existentes. La cámara de vídeo, por ejemplo, es esencialmente la combinación de una cámara y una unidad de grabación, pero es una idea única integrarlos en un sólo producto. Era tan innovador, de hecho, que cuando Jerome Lemelson solicitó la patente por primera vez en 1977, fue rechazada por absurda. Cuando por fin fue aceptada, comenzaron a aparecer en el mercado numerosos modelos de videocámaras portables. Las modernas cámaras de vídeo son combinaciones de cientos de inventos anteriormente patentados.

Uno de los requisitos imprescindibles a la hora de presentar una solicitud de este tipo de creación industrial, es el denominado informe del estado de la técnica, realizado por la propia OEPM una vez se ha realizado la solicitud. Este informe está constituido por todo lo que antes de la fecha de presentación de la solicitud se ha hecho accesible al público en España.

Para que una invención pueda ser patentada debe ser realmente innovadora, útil, y ofrecer alguna particularidad novedosa frente a los productos existentes en ese momento. Por ejemplo, la tirita patentada por el inventor estadounidense Todd Allen Bland, integra una banda microperforada en la gasa, que deja pasar un gel al ser retirada la protección de vinilo, produciendo así un alivio refrescante al ser aplicada.

Una Patente es un título que reconoce el derecho de explotar en exclusiva la invención patentada, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular. Como contrapartida, la Patente se pone a disposición del público para el conocimiento general. La Patente puede referirse a un procedimiento nuevo, un aparato nuevo, un producto nuevo o un perfeccionamiento o mejora de los mismos. La duración de la Patente es de veinte años a contar desde la fecha de presentación de la solicitud. Para mantenerla en vigor es preciso pagar tasas anuales a partir de su concesión, y todo el proceso está regulado por la Ley 11/1986, de 20 de marzo, de Patentes (que próximamente será renovada), a través de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). También existe la Oficina Europea de Patentes (OEP), que facilita la protección mediante una única solicitud de patente en todos los países miembros del Convenio que se desee, y produce los mismos efectos que una patente nacional sometida a la legislación del país respectivo en cada uno de los países para los que se otorga. Existe incluso la posibilidad de registrar a nivel mundial una patente a través de el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).

El selfie-stick, ¿patente o modelo de utilidad?

Las leyes que rigen la concesión de patentes están siendo actualmente revisadas en todos los países, por un lado debido a la globalización actual en materia tecnológica y por otro lado debido a la necesidad de equiparar los derechos y requisitos a nivel internacional para patentar nuevos productos, eliminando los "huecos legales" existentes en muchos países, que por ejemplo no exigen un peritaje previo. Para demostrarlo, el abogado australiano John Keogh solicitó la patente de un "aparato circular que facilita el transporte" en 2001. En tres meses le fue concedida la patente por el Gobierno Australiano sin deparar ni siquiera en que la solicitud no pretendía otra cosa que patentar la rueda.

Los modelos de utilidad, que son legislados igualmente por la Ley de 1986, protegen invenciones con menor rango inventivo que las protegidas por patentes. Consisten, por ejemplo, en dar a un objeto ya existente una configuración o estructura de la que se derive alguna utilidad o ventaja práctica. Se caracterizan por su "utilidad" y "practicidad", y no por su "estética" como ocurre en el diseño industrial, otro modelo de propiedad industrial. Su duración es de diez años desde la presentación de la solicitud. Para el mantenimiento del derecho es preciso el pago de tasas anuales. A diferencia de la patente no se realiza examen ni informe sobre el estado de la técnica y su concesión es más rápida y su coste inferior. Los modelos de utilidad se consideran particularmente adaptados para las PYME que efectúan mejoras "menores" en productos existentes o adapten dichos productos a nuevas necesidades.

Hay que destacar que la ley indica de manera expresa que los productos químicos y los alimentos y los procedimientos no son protegibles mediante el Modelo de Utilidad. Por ejemplo un nuevo tipo de pintura antimoho no se puede proteger como modelo de utilidad pero sí la brocha con la que se extiende.

Para ampliar información acerca de qué procesos seguir para obtener una patente o un modelo de utilidad consultar los manuales elaborados por la Oficina Española de Patentes y Marcas.